Nadie estaba preparado. Alguien decidió arruinarle la Navidad a los tucumanos. No tuvieron la fuerza de daño; sí la potencia intimidadora del miedo. Cuatro horas de pánico bastaron para arruinarle los regalos a más de un niño y para pisotear las ventas navideñas. Del aporreado Gobierno, ni hablar. No se imaginaron lo que iba a ocurrir y, por lo tanto, no pudieron transmitir la calma necesaria. Corridas, idas y venidas, pisoteadas y gritos alcanzaron para que un santiamén se bajaran todas las persianas. Un debut difícil para el flamante ministro Gassenbauer que puso toda la predisposición, pero que no alcanza. Tucumán no tuvo saqueos pero volvió a sacudir la escena nacional por sus malas noticias.
En las últimas 72 horas nuestra Argentina se ha vestido con este ropaje de violencia y de delito. Apenas estallaron estos hechos -que avergüenzan y afean nuestro país porque hablan de descontrol y de marginalidad-, funcionarios y funcionales del Gobierno nacional salieron a señalar culpables. El primer dedo apuntó al camionero Hugo Moyano. Minutos después, este cargó contra el Gobierno nacional.
Los dirigentes, como las autoridades, son elegidos para ponerse al frente de los hechos, para desmalezar el camino y para conducir. Si un saqueo es injustificable cuando las tripas gritan de desesperación, que el vandalismo está organizado por alguien es inapelablemente criminal. Si Moyano piensa que se pergeñó desde las altas esferas se debe a que cree que puede y que debe hacerse. Y viceversa: que las autoridades nacionales vean que Moyano puede organizar semejante daño para el país responde a que aceptan que existe la posibilidad de llegar a ese punto. Esos seguramente no deben ser los dirigentes que aspira tener un país sano, que sueña con su mayoría de edad y que dentro de 1.900 horas entrará en el año 30 de democracia ininterrumpida. No es bueno que los dirigentes lucren con el hambre o con el daño del prójimo para torcer el brazo del enemigo político.
Moyano y muchos dirigentes nacionales debieron llamar a una tregua por 100 horas y evitar que a la Argentina le siga doliendo el 21 de diciembre... como hace 11 años.
El imperio golpeado
Hace menos años, José Alperovich se aposentó en el sillón de Lucas Córdoba y desde allí fue creando su imperio. Le bastaron tres trienios para convertirse en el amo y señor de este jardín subtropical. Trabajó para ello; pero cuando el esfuerzo y la convicción no le alcanzaron, la billetera y la prepotencia le resultaron buenos aliados. Por eso, al primer viento -como la choza del primer chanchito de la fábula del siglo VIII, que inmortalizó Walt Disney en 1930- se tambaleó, y corre riesgo de venirse abajo.
El gobernador anda aterrado y sigue sin encontrar su brújula. Mientras tanto, Susana Trimarco es el sinónimo de poder en Tucumán y nada se hace sin testear primero cómo le caerá a la madre de "Marita" Verón. El lunes, tras haber desarmado el edificio institucional que había construido para su amigo Jorge Gassenbauer, Alperovich decidió cubrir esa vacante. Marcó el número que está entre los favoritos del celular. "Hola, ¿Chin?".
En los peores momentos las ayudas no llegan de los "sijosesistas" ni del propio gabinete. Por eso volvió a llamar a Francisco Sassi Colombres, el abogado que fue donde Alperovich le pidió. Incluso, teniendo la designación y el saco listo para jurar como vocal de la Corte, se bajó para que José no tuviera problemas con Néstor, a quien le recordaron que Sassi Colombres había ocupado un puesto en épocas de la dictadura. Cansado de ser "Casi" vocal, "Casi" funcionario, "Casi" Colombres le dijo no a su amigo. Por eso Pedro Giúdice -hombre de confianza de Sassi Colombres- volvió al gabinete y se sentó en la Secretaría General de la Gobernación. En las sombras, Colombres, será más Sassi que "Casi".
Poco margen
Alperovich sigue grogui. Hay pintadas en su contra por las calles de Buenos Aires. Lo responsabilizan por el fallo que dejó absuelto a los 13 acusados en el juicio que había iniciado Trimarco. A diferencia del gobernador, la madre de "Marita" vivió una semana de certezas. Se reunió con la Presidenta e hizo sesionar a la Cámara de Diputados, que desempolvó un proyecto de ley que ya había decidido sepultar un año más. Trimarco estuvo presente, además, en una reunión con altísimos funcionarios nacionales, a la que asistió especialmente invitado José Alperovich. "Queremos que las cosas se hagan bien en Tucumán", fue el mensaje, con palabras muy parecidas. También le acotaron que Cristina Fernández le da todo el apoyo a Trimarco. A buen entendedor, pocas palabras.
Aunque tenga la Casa Histórica, Tucumán está muy lejos de hacer gala de su independencia. Mientras Alperovich mira con ojos perdidos al rincón, a la espera de que alguien lo salve, algunos hacen pintadas. Otros, como el intendente Domingo Amaya, no tiene empacho ni vergüenza de mostrarse en foto con el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina. Fue una patada al hígado para el mandatario provincial, que se siente propulsor de Amaya. La senadora Beatriz Rojkés había quedado tan mal parada que hasta se habló de que no volvería al máximo estrado del Senado. Rápidamente, alperovichistas y peronistas de la primera hora -incluso cercanos a Alfaro y a Amaya- salieron a darle su apoyo públicamente. Fue un gran espaldarazo para la esposa del gobernador. Alperovich, por el contrario, siente que los cimientos de su casa están flojos; y nadie salió a pronunciarse ni a dar su apoyo al gobernador, que atraviesa el peor momento de su historia política. Algunos confidentes del titular del Ejecutivo confiesan que cuando le pidieron una explicación por la designación del neófito Jorge Gassenbauer en Seguridad respondió: "me trajeron una decena de nombres, pero ninguno confiable; tengo muchos para designar en Economía, pero nadie en otras áreas".
El otro palacio
En la Justicia están más asustados que en el Ejecutivo. Fruto de ese aturdimiento, esta semana se olvidaron de leer la Constitución y designaron al vocal Daniel Posse como miembro de la Corte Suprema en el Jury de enjuiciamiento creado para analizar la conducta de la sala II de la Cámara Penal, que absolvió a los 13 acusados por Trimarco. Posse es titular del Consejo Asesor de la Magistratura, y el artículo 126° de la Constitución dice que el Jury no puede ser integrado por un miembro del CAM. La necesidad de cumplir con las cuestiones políticas hace olvidar los valores jurídicos. Para cumplir con la voluntad del rey, Posse tendrá que renunciar a la presidencia del CAM. Algunos colaboradores aseguran que no tienen ninguna intención de dejar ese cargo. ¿Será lo suficientemente libre para no cumplir con lo que necesita el poder político? Esta corta semana se develará el misterio. La vocal Claudia Sbdar se diferenció del papelón de la Corte Suprema al no firmar lo que su enemigo en la Corte, Antonio Estofán, sí firmó.
La furia de Trimarco por el fallo absolutorio le trae problemas por todos lados al alperovichismo. Si Posse renuncia el estratégico organismo por el que se designan los jueces estará controlado por René Goane, el mismo vocal que el alperovichismo defenestró como pudo hasta que las marchas populares lo hicieron cambiar de idea.
El otro Poder
El fallo absolutorio del caso "Marita" Verón no sólo aturde a la Corte. También sumió en la intranquilidad a los Tribunales, que por primera vez desde 1991 se vieron cerca de una intervención. Los magistrados -sobre todo, los del fuero penal- están que trinan con la política de enjuiciar a Alberto Piedrabuena, a Emilio Herrera Molina y a Eduardo Romero Lascano -primo del ministro de Gobierno y Justicia, Edmundo Jiménez-. Temen que ese juicio siente un precedente peligroso, ya que advierten que cuanto menos popular la sentencia, mayor es el riesgo de quedar en la calle. Esos temores y sospechas se debatieron el miércoles en una reunión "informativa" en el salón de actos de la Corte Suprema de Justicia de Tucumán (CSJT). Ese mitin, exclusivo para jueces, fue organizado por la Asociación de Magistrados, que reeligió a Liliana Vitar como presidenta. Esta jueza integra la Cámara de Apelaciones en lo Penal de Instrucción junto a Elva Jiménez -hermana del ministro de Gobierno- y a Eudoro Albo: ese tribunal controla el gremio de la magistratura desde hace varios años.
Con esa misma tónica "defensiva" y deliberativa, fiscales y jueces compartieron ayer un almuerzo con Antonio Estofán. El encuentro tuvo lugar en un restaurante Salta al 700, a resguardo de miradas inquisidoras. Los angustiados comensales ni siquiera aceptaron posar para la foto.
Los unos y los otros
La escribanía del alperovichismo se reunió el viernes para corregir errores que se vienen cometiendo por la costumbre y la comodidad de estar en el poder. Algo que sacudió el "Huracán Susana". Una de las correcciones que hizo la Legislatura fue levantar el impedimento para que un legislador llegue a la conducción de la Caja Popular. Algo que se debió haber realizado antes de que Armando Cortallezzi jure como interventor de la Caja y ahora debilita todo lo firmado por éste y, de nuevo, muestra las faltas de respeto y la prepotencia que ha tenido el alperovichismo con las instituciones.
En la misma reunión el alperovichismo dio curso a la contratación de la consultoría de profesionales de La Plata para el estudio de un acueducto y de una planta de residuos cloacales. Los "sijosesistas" aclararon que para analizar estos emprendimientos de 8 millones de pesos están mejor preparados los ingenieros platenses que los tucumanos. Una pena que no se pueda cotejar, o por lo menos poner a competir, para saber si realmente las capacidades de los tucumanos se han venido abajo.
Por ley, las contrataciones del Estado con el Estado no requieren concurso público y por lo tanto, pueden adjudicarse directamente.
Las universidades (todas) constituyeron las denominadas UVT (Unidad de Vinculación Tecnológica) o UNe (Unidad de Negocios), que las habilitan a firmar contratos de servicios con cualquier demandante (público o privado). Es decir que el Estado puede contratar "directamente" con cualquier universidad, sin necesidad de concurso público. A veces, pocas, una universidad tiene los técnicos adecuados y experimentados para responder a los requerimientos del gobierno. Las otras veces no los tienen, pero ante la posibilidad de recibir un porcentaje de la obra (fondos que nunca vienen mal a las universidades argentinas) se contrata a la universidad y esta se ocupa de subcontratar a los expertos de otros lados que hagan falta. Es de esperar que no sean estos negocios los que dejen afuera a profesionales tucumanos de los emprendimientos del Estado tucumano.
Se termina el año como nadie seguramente imaginó hace 358 días. Saqueos, un poder asustado y dependiente (de la Nación y de Trimarco), una Justicia errante y atemorizada y una Legislatura desenfadada. La felicidad y la paz que suele convocar cada brindis en cada hogar tiene mucho que ver con estas instituciones.